«No son “deficientes mentales” los que Jean Vanier acoge, son Raphael y Philippe; no es una institución lo que el crea, sino un hogar.»

Biografía

Infancia y búsqueda espiritual

De nacionalidad canadiense, Jean Vanier nació en 1928 cuarto y ante-ultimo hijo de la familia. Su padre, Georges Vanier, Gobernador general de Canadá de 1959 a 1967, hará carrera dentro de la Diplomacia, involucrando a su familia dentro de sus funciones en Francia y en Inglaterra donde jean pasara su infancia.

En 1942, Jean ingresa en el Colegio de la Marina real en Dartmouth. Tenía entonces 13 años. El joven se embarcó en la Marina Inglesa, después canadiense, en plena segunda Guerra mundial. Esta experiencia lo marco para toda la vida. Sin embargo, el siente un llamado a otro camino y comienza una búsqueda espiritual. En 1950, el elige renunciar a la Marina canadiense donde ya tenía una carrera trazada que lo esperaba. Los años que siguieron fueron años de búsqueda de sentido y de profundización de su fe; años donde reflexiono sobre la forma de vivir el Evangelio as plenamente en lo cotidiano.

Se unió a «El agua viva», un centro d formación teológica y espiritual para laicos. Este centro de envergadura Internacional, esta dirigida por el Padre dominicano Thomas Philippe. Jean Vanier comienza su tesis de doctorado sobre la ética de Aristoteles que apoyara en 1962. Esta será la primera de sus obras publicada en 1966 en Desclée de Brouwser: La Felicidad, principio y fin de a moral aristotélica. En 2000, publicara “El sabor de la felicidad” para hacer accesible, en un lenguaje sencillo y claro, la sabiduría de Aristóteles.

El Arca: la historia de un encuentro

Hacia el final del año 1963, Jean ayuda al Padre Thomas que había sido nombrado capellán del Val Fleuri en Trosly-Breuil, pequeño pueblo situado donde comienza el bosque de Compiègne en L’Oise. El Val Fleuri, es una institución que acoge una treintena de hombres con una deficiencia intelectual. Luego el vuelve a Canadá donde él debe encargarse de la enseñanza en el Colegio Saint Michael de la Universidad de Toronto, donde sus conferencias conquistaron muy rápido el interés de sus estudiantes. Sin embargo, su ciclo termina, Jean regresa a Trosly y comienza a interesarse en la situación de las personas con una discapacidad intelectual.

«Para los tres hombres, es el debut de una vida nueva, radicalmente diferente de todo aquello que ellos conocieran hasta ese momento.»

Es así que visita a la institución psiquiátrica de Saint-Jean-les-Deux-Jumeaux, en el sur de los alrededores parisinos. Las condiciones de vida allí, eran muy difíciles. Allí conoce a Raphael Simi y de Philippe Seux y queda profundamente conmovido por su sufrimiento. El decide comprar una pequeña casa en el vecindario para acogerlos y vivir junto a sus nuevos compañeros. No son «deficientes mentales» los que Jean Vanier acoge, son Raphael y Philippe; no es una institución lo que el crea, sino un hogar. Este paso de compromiso persona se revelare extraordinariamente fecundo.

Para los tres hombres, es el comienzo de una vida nueva, radicalmente diferente de todo aquello que conocieron hasta ese momento. Es así que después de algunos meses de acomodamiento y de «andar a tientas» se da el debut de una aventura humana fuera de lo común: «En el fondo, cuenta Jean Vanier, ellos querían un amigo. Ellos no querían en principio mis conocimientos, mis capacidades para hacer cosas sino mi corazón y mi ser». Apenas el año siguiente, nacen nuevos lugares y Jean Vanier hace un llamado a buenos voluntarios para acompañarlo en esta tarea. Jóvenes de Francia, Canada, Inglaterra, Alemania, se le sumaron y se convirtieron en asistentes, que hicieron la elección de vivir con las personas con una deficiencia intelectual.

Es esta misma experiencia del encuentro que viven siempre los asistentes. Lo que da sentido a todos estos jóvenes y que los ancla a esta realidad es la relectura de esta experiencia de vida común que modifica profundamente la visión que ellos tienen sobre la persona humana y la discapacidad. La vida compartida entre personas con o sin deficiencia intelectual abre nuevas vías de fraternidad. El proyecto se difunde rápidamente en otras regiones, de otros países, de otros continentes.

«Hoy El Arca está constituido de 151 comunidades repartidas en los 5 continentes, de los cuales 33 en Francia, son reconocidos como establecimientos médicos sociales.»

Paralelamente, Jean Vanier, funda «Fe y Luz», con Marie-Hélène Matthieu, «unas comunidades de encuentro» que se forman alrededor de personas, niños, o adultos que tienen una discapacidad intelectual. Estas personas acompañadas por sus familias y amigos, son invitados a participar de encuentros mensuales durante los cuales se comparten tiempos de amistad, de oración de fiesta. Fe y Luz cuenta con aproximadamente 1500 comunidades dentro de 81 países en los cinco continentes.

Hoy El Arca está constituido de 151 comunidades repartidas en los 5 continentes, de los cuales 33 en Francia, son reconocidos como establecimientos médicos sociales. Cuenta con más de 5000 miembros. Nuevos proyectos se ponen en marcha cada día para responder a la llamada de las personas con una discapacidad intelectual, tan vulnerables y muchas veces despreciado, aunque tengan una gran lección de humildad y amistad para ofrecernos.