Jean Vanier, humanista, filósofo, teólogo y hombre de letras, es descrito por sus compañeros como un hombre compasivo y de gran corazón. He aquí algunas facetas de este hombre apasionado por la humanidad, por la verdad y por la paz.

Apasionado por la humanidad

El hombre

Además de promover la tolerancia, los derechos humanos y las relaciones con las personas discapacitadas, Jean Vanier nos invita a reconocer los dones y las enseñanzas que éstas pueden aportar a la sociedad una vez que son acogidas y, evidentemente, amadas.

« ser con y por los otros»

El mensaje de Jean Vanier es inmensamente profundo, sobrepasa los límites de cualquier frontera religiosa o cultural ya que está indudablemente dirigido a todos al hablar de las necesidades fundamentales y universales de la totalidad de los seres humanos. También es posible escucharlo en el ámbito público al que es invitado frecuentemente a hablar y dar su opinión sobre los grandes temas sociales de la actualidad. Su experiencia personal le permite dar testimonio del poder transformador del amor, del saberse vulnerable, del perdón y de la simplicidad; cualidades humanas que, a pesar de ser esenciales, son muy poco promovidas en nuestros días.

Mientras que la corriente de la sociedad contemporánea se encamina hacia la búsqueda sumamente individualista del desarrollo personal, incluso en detrimento del crecimiento de los otros, Jean Vanier nos llama a reorientar nuestra atención hacia el “ser con y por los otros” y a llevarlo a cabo al lado de los más débiles; es decir, este ser humano excepcional invita a cada persona a ir más allá de su egoísmo y de sus propias ambiciones para trabajar en favor del bienestar de los otros, abriéndose a escuchar sus deseos y sus necesidades, ya que es la única manera de descubrir la belleza oculta y los tesoros escondidos que se hallan en el recinto más íntimo de cada persona. El Arca y Fe y Luz fueron creadas a partir de la convicción de que las personas que el mundo juzga inútiles y que a la vez son consideradas como un peso financiero, son fuentes de vida y pueden llevarnos a que se realice en nosotros la transformación necesaria para convertirnos en seres humanos plenos.