Un paseo por la calle

Abril 2016

¡Amenudo me dicen que envejeciendo el tiempo pasa más rápido! A penas llegó el primero de abril que ya se acercaba el fin del mes. ¿Pero a donde ha pasado el tiempo? Me cuesta creer que ya tengo 87 años. ¡Estoy bien de salud y mi cabeza funciona bien, a pesar de algunos blancos cuando busco ciertas palabras! Mis piernas necesitan 30 minutos mínimo de ejercicio diario... ¡Las cuido porque se, que si no les utilizo les puedo perder! Sí, estoy envejeciendo y me maravillo aún más de ver la naturaleza revestirse de primavera, su ropa de juventud. Es extraordinario de ver las flores salir de tierra: los dientes de león, las margaritas, las primaveras, los tulipanes y todo ese follaje verde tierno que aparece recubriendo los árboles. Y además sale el sol empezando a calentar. La primavera es como una transformación, un nuevo renacer. La vida se renueva despertando una nueva esperanza en cada uno. El invierno ha pasado, tras la noche viene la luz. ¿Será el tiempo pascual? Un paso – una resurrección, un renacer – para que cada uno pueda sentirse renovado en el Espíritu.

En primavera es también la época cuando, en nuestra comunidad de Trosly, vamos de peregrinación. Este año éramos 4 grupos en lugares diferentes. Yo fui uno de los 40 peregrinos en camino hacia Lisieux. Salimos en buses y pasamos 5 días maravillosos viviendo todos en una misma casa de acogida, compartiendo las comidas juntos.

Loïc y otras personas del hogar «Les Fougères» estaban con nosotros, así como Patrick y André de mi hogar el «Val Fleuri» y tantos otros. Esa peregrinación me hizo mucho bien. En Lisieux he reencontrado a «Thérèse», Teresita y la pequeña vía que abrió para nosotros. Es decir vivir en la confianza, creer en la misericordia. Murió a los 24 años. ¡Dios, que logros increíbles ha conseguido a lo largo de su vida! Y Dios hizo maravillas a través de ella para renovar a la Iglesia y renovar la fe, el amor y la Confianza en Jesús. Había encontrado dificultades en la vida comunitaria. En su autobiografía, Sta Teresa evocó sus dificultades con una de las hermanas del carmelo: «tiene el don de desagradarme en todo, sus maneras, sus palabras, su carácter me parecían muy desagradables». Sin embargo ella no se queda en esa antipatía y se esfuerza en hacer todo lo que hubiera hecho por la persona que más quiere. Le regala amenudo su «más amable sonrisa». Teresa no solamente me educa para vivir con Jesús, sino también para vivir la vida comunitaria y sonreír a aquellos que pueden parecerme, de vez en cuando, desagradables. Teresa llamaba a su carmelo: «El Arca bendita». Era su lugar de arrigamiento, el lugar en dónde descubrió que estaba como en casa para caminar en el amor.

Nuestras Arcas son pequeños lugares en dónde nosotros también podemos crecer en amor y santidad. Hay lazos entre Teresa y el Arca. Mi abuela, quien se llamaba también Thérèse, tenía un director espiritual: El padre Pichon. En una de sus cartas, ese buen padre hablaba de sus dos "pequeñas Teresa". Pienso que Teresa vela por nosotros. Durante la peregrinación hicimos una excursión al mar. ¡Patrick tomo un baño, es decir se quitó los zapatos y caminó en el agua!

Pienso que todos se enteraron de la película sobre el Arca, o mejor dicho sobre algunas personas del Arca, que realizo Randall Wright, uno de los mayores productores de la televisión Inglesa. La película dura 1h40 y se llama «los Idiotas» en referencia al libro de Dostoievski – «El idiota» – para mostrar que esas personas son profetas. Esa película será presentada en el festival de Toronto en septiembre. ¡La he visto, es realmente extraordinario! Espero que dará a conocer cuantos, en nuestras comunidades del Arca y de Fe y Luz, son profetas.

Y Loïc, quien participo de la peregrinación en Lisieux, es uno de esos profetas. ¡Con sus 60 años envejece un poquito! Él es el fundador de Fe y luz. Junto con su hermano Thadée y con sus padres, nos han acogidos en un hotel en Lourdes en 1967. Camille et Gérard, sus padres, habían estado tan lastimados, y por esto llamaron a Marie-Hélène Mathieu. Es con ella que organizamos la gran peregrinación de 1971. Hoy en día hay aproximadamente 1500 comunidades en el mundo. Sí, nuestro fundador ha envejecido pero siempre guarda sus bellos ojos azules y su mirada profunda y bondadosa. Tendremos pronto una Linda fiesta para celebrar su aniversario, una fiesta discreta porque, hoy Loïc, se cansa.

Estos días me submerjo en los escritos del padre Wresinski, un sacerdote maravilloso, fuera de lo común. Vivió en un barrio marginado cerca de París y se volvió Sacerdote para los pobres. Fundó la asociación «ayuda a todo desamparo» quien se volvió con el tiempo el movimiento internacional ATD cuarto mundo. Quiso estar cerca de los pobres y anunciar el valor de los más excluidos, quienes no han recibido ni cultura ni educación. Él venía a veces al Arca para hablarnos. Nos decía que los excluidos son los «salvadores del mundo». Solo pueden vivir si nos atrevemos a encontrarles y entrar en relación con ellos. Son ellos, los más excluidos, quienes nos enseñan a amar. Me gusta mucho sus libros y en particular «los pobres son Iglesia». Él ha sido una luz para mí. El padre Joseph es como el Papa que nos llama a ir a las periferias de nuestras sociedades para encontrar a los pobres, para dejarnos evangelizar por ellos y recibir su sabiduría.

Hace ahora 20 años que los monjes de Tibhirine en Argelia fueron capturados por un grupo violento de islamistas quienes estaban en guerra contra las fuerzas del gobierno. Estos monjes fueron asesinados. Muchos de ustedes vieron la película «Hombres y Dioses». Los monjes estaban profundamente ligados a sus vecinos musulmanes. Uno de los monjes era su médico. Estos musulmanes querían vivir su fe y su vida de oración fuera del contexto político de violencia. Acabo de leer un libro que me conmueve mucho. Es un texto de Christian de Chergé, prior de este monasterio: La escalera mística del dialogo cristianos y musulmanes para un proyecto común de sociedad. Christian, a su manera, es un profeta. Él es una verdadera luz para mí. Me lleva cada día más a una vida con Dios y a una verdadera fraternidad con los musulmanes. El Arca tuvo la suerte, desde sus orígenes, de volverse ecuménica e inter-religiosa. Lo que implica que debemos cada uno profundizar nuestra propia fe religiosa y tener oportunidades de encontrar nuestros hermanos y hermanas de otras Iglesias y otras religiones. Lo esencial para cada uno es dejar a Dios permanecer más y más en nosotros para ser capaces de ver al otro como el Hijo de Dios.

Me siento en comunión con todas las comunidades del Arca y de Fe y luz. Nuestro mundo está tan difícil. Hemos de rezar para que los muros entre los grupos y las personas caigan y que cada uno crezca en amor y libertad para descubrir una verdadera fraternidad entre los seres humanos.

Sí, oremos para que podamos crecer en un amor más grande de Dios y de todos nuestros hermanos y hermanas.

En comunión con todos,

Jean

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