Apertura a los demás

La experiencia original de Jean Vanier en relación con las personas con discapacidad mental lo ha conducido a descubrir que el ser más frágil nos invita a abrirnos a la aceptación de nuestra propia fragilidad y, a su vez,  la aceptación de nuestras propias debilidades nos conduce al diálogo, a la apertura al otro y a la paz.



Reconocer y aceptar la propia fragilidad para construir un mundo de paz

En un mundo obnubilado por la imagen de la perfección, por la búsqueda frenética del éxito y con un miedo exorbitante al fracaso, Jean Vanier nos demuestra la necesidad de aceptar la propia fragilidad como elemento esencial para poder construir relaciones pacíficas.

La experiencia original de Jean Vanier con las personas deficientes mentales, lo ha conducido a descubrir que el ser más  frágil es el que puede despertar en nosotros la posibilidad de aceptar nuestra propia fragilidad, así como la sola aceptación de nuestras debilidades nos conduce al diálogo, a la apertura al otro y finalmente a la paz.  Es yendo hacia aquel que es más débil como uno descubre que los valores que uno creía justos o normales, tales como la búsqueda de la riqueza o del poder, son precisamente el origen mismo de los conflictos incluyendo nuestros propios conflictos interiores.   Las exigencias de una sociedad en donde todos debemos ser perfectos, sin fallas ni problemas y que prohíbe el derecho al error, nos pone en un estado permanente de tensión con nosotros mismos y con los demás.  La diferencia entre lo que somos realmente y lo que queremos e intentamos aparentar crea un desequilibrio violento en nuestro fuero interno y esto se convierte en fuente de una terrible frustración y de una gran angustia. Como resultado, no nos queda más que esconder nuestras imperfecciones y nuestra fragilidad para alcanzar los logros profesionales y sociales que nos son socialmente impuestos.

Jean Vanier nos recuerda que la fragilidad es una condición intrínseca a la esencia misma del ser humano y negarla, no es solamente impedirse ser uno mismo, sino forzosamente empujar a los más débiles  hacia los márgenes de la sociedad.  De esta manera, hace hincapié, por una parte, en la necesidad de reconocer la propia fragilidad como requisito para  la toma de consciencia de la capacidad para progresar humanamente y así llegar a ser adulto, y por la otra, también como requisito irreemplazable para poder acoger al otro en un espíritu de verdad, es decir, con sus imperfecciones y sus fallas.  Este recibir al otro con toda su profundidad humana y desde ella, hará que caigan por tierra todos los mecanismos de defensa y conllevará a que reajustemos las expectativas, muchas veces irrealistas, que tenemos los unos hacia los otros permitiendo así la construcción de relaciones de paz.

Aceptar la propia vulnerabilidad, es el primer paso hacia la aceptación del otro y también un primer paso hacia la paz”. Jean Vanier

Promover el lugar de la persona con discapacidad en el seno mismo de la sociedad

Cada vez más, los debates sociopolíticos reducen a las personas discapacitadas a cifras económicas, a datos profesionales o a cuotas y lugares en los establecimientos.  A la vista de una sociedad basada en el éxito y en el rendimiento, la persona con discapacidad no es “rentable”.  Y entonces, ¿cuál podría ser su rol?  ¿Cuál es el lugar de aquél que no es económicamente activo ni productivo?

La paradoja de la cultura dominante se caracteriza por una consciencia cada vez mas viva del “derecho a la diferencia” a la vez que genera y cultiva procesos de rechazo de la diferencia.  Delante de las situaciones de exclusión del más débil, cada vez más y mejor instaladas socialmente, Jean Vanier opone su convicción de que toda persona es importante y tiene su lugar en la sociedad.  Que seamos discapacitados o no, vivir en sociedad es vivir el lazo social como constituyente primordial de nuestro desarrollo.   La deficiencia intelectual no suprime ni disminuye la humanidad de la persona discapacitada, sino que por el contrario, tendrá siempre algo que decirnos acerca de esta humanidad común y compartida.  Durante los últimos cinquenta años que Jean Vanier ha pasado cerca de las personas discapacitadas, no ha dejado nunca de decir que ellos son sus profesores. Se invita a la sociedad a cambiar su forma de ver las cosas y a reconocer que estas personas pueden ser fuente de alegría y de gozo para todos aquellos que tienen el privilegio de relacionarse con ellos.

Aunque es indispensable y necesario militar en favor de las personas con discapacidad para que tengan más acceso a la escuela, al trabajo y al espacio público, no es suficiente.  Lo más importante es la transformación espiritual, la de nuestros corazones.  Si la mirada social no cambia, el valor de las personas con discapacidad no podrá ser reconocido en el seno de sus comunidades.  El miedo y el malestar frente a las diferencias permanecen muy extendidos dentro de nuestra mentalidad y es por eso que Jean Vanier nos invita a todos y cada uno, estemos donde estemos, a tomar consciencia de la responsabilidad que tenemos hacia esas personas tan frágiles con las que él se relaciona en su vida cotidiana.

El Arca experimenta una paradoja: las personas que el mundo juzga inútiles y buenos solamente para ser recluidos en instituciones, aquéllos que son considerados como una carga pesada  y un problema financiero son en realidad fuente de luz y de vida.  Ellos son quienes pueden transformarnos en lo profundo”.  Jean Vanier

Incitar a los jóvenes a vivir esta experiencia única.

Vivir con las personas fragilizadas por la deficiencia mental es una experiencia apasionante y conmovedora.  Todos aquellos que la han tenido, en El Arca, en Fe y Luz o en cualquier otra parte, han salido transformados a través del contacto con ellos porque dicha experiencia es, sin lugar a dudas, una verdadera escuela de paciencia, de tolerancia y de apertura.  Los jóvenes que hacen esta experiencia descubren una visión renovada tanto del mundo como de la humanidad.  Se transforman en soldados de paz, capaces de trabajar en el respeto de las diferencias y de la fragilidad de cada uno. Todos tenemos necesidad de ser acogidos, de tener paz, de aprender a vivir juntos, hoy más que nunca cuando nuestra sociedad está dominada en primer lugar por el individualismo. 

Las opciones de vida propuestas por El Arca trascienden los contextos culturales, económicos, religiosos y nacionales”.  Jean Vanier

 



Receive every day by email a Daily Thought extracted from Jean Vanier's publications.

Las citaciones vivas