La Comunidad. Lugar de perdón y de la fiesta

Agape Libros, 2011

La comunidad, lugar de perdón y de fiesta, escrito por Jean Vanier y publicado por Ágape, presenta la vida comunitaria como una aventura cotidiana, donde errores y fracasos se alternan con momentos de profunda unidad. La experiencia, la vida misma, hace de La Comunidad, lugar de perdón y de fiesta el ámbito donde se confronta todo ideal o teoría, toda ilusión o mera máscara con que se quiere ocultar esta realidad, con la única verdad. Jean Vanier, filósofo y fundador de las Comunidades de El Arca, da un giro en relación al pensar de la modernidad y con este realismo hace honor a Aristóteles, a quien nada de lo experiencial y humano le fue ajeno (aunque el autor se apartará de él en cuando a la profunda visión del hombre que brinda en este libro).

Comentario de Malbrán de Gowland, María Luisa


Escritos esenciales de Jean Vanier- Carolyn Whitney-Brown

Sal Terrae, 2009

«Es posible que al principio no lo adviertas, pero poco a poco llegas a comprender que Jean Vanier te pone en contacto con ese espacio interior en el que pocas personas han entrado».
– Henri J.M. Nouwen (1985)

Jean Vanier (1928), doctor en Filosofía, fundó en la localidad francesa de Trosly-Breuil (Oise), en 1964, la primera comunidad de «El Arca», una institución en la que personas con discapacidades intelectuales y quienes las ayudan comparten sus vidas, forjando una red internacional de comunidades repartidas por los cinco continentes. Aun cuando las raíces de Vanier son católicas, el movimiento es profundamente ecuménico e interreligioso, y su mensaje de compasión, comunidad y dignidad de la persona humana ha encontrado un eco universal. El papa Juan Pablo II lo definió como «un gran portavoz de la cultura de la solidaridad y la «"civilización del amor"».

CAROLYN WHITNEY-BROWN, doctora en Filosofía, y su familia formaron parte de la comunidad canadiense Daybreak de «El Arca» entre 1990 y 1997. Antes de trasladarse a la Isla de Vancouver, coordinó proyectos nacionales para el «Canadian Council of Churches», la «Evangelical Fellowship of Canada» y la «United Church of Canada».


Al Encuentro del Otro

Lumen, 2008

Revela que la verdadera plenitud se logra por la paz y sabiduría del encuentro, al perder el miedo y escuchar, y al ver y acoger a ese Otro diferente de mí, lo que nos da al mundo y a nosotros mismos la profundidad aquí y ahora de una promesa de eternidad.


Busca la Paz

Agape Libros o Sal Terrae, 2006

Profundamente impresionado por los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, Jean Vanier se propone buscar la paz auténtica. Para ello bucea en las profundidades del corazón humano, donde descubre la raíz de la violencia en todas sus manifestaciones: la dificultad para vivir positivamente la «diferencia». Avalado por su experiencia de vida, y después de más de cuarenta años de convivencia con personas de diferentes grados de discapacidad en las comunidades de «El Arca», el autor nos invita a despojarnos de nuestros prejuicios hacia «el otro, distinto de mí», y a superar las barreras que nos impiden reconocer en él a un «tú», con toda su potencial riqueza. La paz así anhelada llegará al mismo tiempo que vivimos un permanente y reiterado intento de amistad con todos.


Acoger Nuestra Humanidad

Editorial PPC, 2005

Esta obra incide de forma directa en aquellas cuestiones que hacen que las personas seamos lo que estamos llamadas a ser: verdaderos seres humanos. Parte del principio de que los débiles y marginados (con los que Jean Vanier, fundador de las comunidades de El Arca, comparte su vida) son auténticos ?maestros de Humanidad?, y que su sola presencia es una permanente denuncia de una sociedad como la nuestra, construida sobre el poder, la fuerza, el prestigio y el éxito.


Acceder al Misterio de Jesús a traves del evangelio de Juan

Sal Terrae, 2005

Lo que comparto en estas páginas es la música que he escuchado detrás de las palabras y el fluir del Evangelio de Juan. He escuchado el canto que ha avivado y caldeado mi corazón, ha abierto mi inteligencia, ha dado esperanza, sentido y orientación a mi vida, con todo cuanto hay de hermoso y todo cuanto está quebrado dentro de mí, y ha dado también sentido a este mundo de dolor en que vivimos.

Yo quiero entonar también este canto, aunque mi voz sea débil y a veces vacile, para que otros puedan cantarlo y para que juntos podamos elevar en el mundo un canto de esperanza para llevar la alegría allí donde hay tristeza y desesperación.