Maria Isabel Mullen
Buenos Aires, Argentina

El camino hacia el Arca es un camino "sin retorno". Ya no recuerdo cómo era yo antes de aquella tarde en la que visité por primera vez la comunidad de Argentina, y ví un pesebre viviente interpretado por personas con discapacidad mental. Algo adentro mío me dijo "Jesús está presente de manera especial en este hogar, y goza dejándose abrazar por estas persona, supuestamente "incapaces". La lectura de los libros de Jean Vanier fueron cautivando mi alma y mis lágrimas, al punto que sentía de verdad estar frente a una fuente de sabiduría y de amor como nunca había vivido, y que buscaba con ansiedad. Mi corazón, que llegó herido al Arca, se fue curando con lo único que sana los corazones: el amor.Años después, Dios quiso que conociera personalmente a Jean y salté de alegría cuando supe que iría a Trosly. Tocar la puerta de su casa, ser recibida por él, pasar al living (sin dejar de ver los copos de maiz y los alimentos de su desayuno todavía en la mesa de la cocina, algo desordenada como yo! ¡Es humano!) y sentarnos a charlar en medio de papeles y fotos al rededor de su sillón, fue una experiencia única. Su mirada enfocada solo en mí y en mis preguntas, su voz tan particular que parece silenciar cualquier ruido... y la manera sencilla, tierna y clara de responder , me demostraban que realmente estaba frente un amigo muy cercano de Dios. Un privilegio para mí.No olvido más ese encuentro ni la misa a la que fuimos juntos después, manejando su auto rojo y pequeño.Su sencillez era asombrosa. Un ejemplo de la misma cercanía que pretende Dios con nosotros; invita a acercarse. Gracias Jean por tu obra y por lo bien que le hiciste a mi vida, a mi familia y a mi hermano con síndrome de down. Hace poco tiempo me casé con Fernando, quien fue director de la comunidad por 5 años! Estamos esperando una beba. Nuestra historia nació gracias al Arca. Maria Mullen